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Catrina azucarada

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La dulce tradición, que acompaña la época del Día de los Muertos, tiene un origen un cuánto siniestro

En México, la llegada de noviembre trae consigo la celebración del Día de los Muertos. Por todo el país, se colocan las ofrendas dedicadas a los seres queridos que se adelantaron en el camino de la vida. Estos altares no podrían estar completos sin el tradicional pan de muerto, una redonda pieza horneada cubierta de azúcar, adornada con canillas y rematada con una esfera al centro.

Pero detrás de este tradicional alimento, que inunda las panaderías mexicanas en estos días, hay una interesante historia llena de simbolismo. Para conocerla, Jet News se metió hasta la cocina de ASPIC Instituto Gastronómico, en donde el chef instructor Óscar Benítez Elioza nos contó el origen de esta singular pieza de pan mientras preparaba una.

Nace una delicia gastronómica

De acuerdo a los historiadores, en la época prehispánica, eran muy comunes los sacrificios humanos. La teoría más propagada es que a las princesas que eran ofrecidas a los dioses se les extraía el corazón, el cual era bañado en amaranto, y posteriormente devorado por quienes celebraban el rito.

Suena tan tétrico como lo era, por lo que a la llegada de los españoles, en la época de la Colonia, decidieron sustituir esta costumbre por una pieza de pan, espolvoreada con azúcar en tono rojo, como representación del corazón de la princesa sacrificada.

Con el paso del tiempo, se hicieron modificaciones al proceso, para llegar a la receta original que conocemos hoy. Un pan espolvoreado con azúcar, con canillas chicas y largas, que representan a los difuntos, y una esfera en la parte de arriba que simula un cráneo humano.

Para Óscar Benítez, utilizar tanto los ingredientes como el procedimiento original es fundamental para conservar la tradición y darle el significado que representa, en memoria de los difuntos. Por ello, refuerza esto con sus alumnos, de modo que la forma de hacerlo perdure muchos años más. ASPIC es una escuela estilo europeo que cuenta con chefs profesionales reconocidos en la industria gastronómica.

Secretos para un buen pan

1. Se baten lentamente harina, levadura, azúcar y un poco de sal, mientras se incorporan huevos, mantequilla y ralladura de naranja, limón y mandarina.

2. Seguir el batido hasta que queden bien integrados los ingredientes, la clave es que no deben desprenderse trozos, ni debe quedar pegado en la superficie.

3. Esta mezcla se deja reposar para que los ingredientes hagan una reacción química que duplicará el tamaño original.

4. Se agregan las canillas y la bola del centro, para posteriormente hornearla a 180 grados Celsius, por alrededor de media hora.

5. Se unta mantequilla y se le espolvorea el azúcar. Y ¡listo!, a comerse al muerto.

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