Algunas medidas preventivas pueden ser la diferencia entre un viaje memorable y otro detestable
No importa qué tipo de viaje emprenda —de negocios; para tomar vacaciones; al extranjero o a un pueblito cercano; en familia, con amigos o solo—, si lo prepara con anticipación, no sólo evitará riesgos de salud sino que disfrutará más su viaje.
Planee con anticipación
Antes de salir, es importante comprobar que usted está al día en sus vacunas y, si no, para renovarlas. Revise la lista de enfermedades contra las cuales usted necesita vacuna. No lo haga en el último minuto.
Aprenda sobre su destino. No sólo podrá trazar un plan de viaje con los principales sitios que desea conocer, el tipo de alimentación, el transporte, los costos y, por supuesto, los riesgos de salud.
Evalúe los potenciales riesgos de salud: padecimientos recientes, lesiones o cirugías y enfermedades.
¿Tiene alguna condición especial? Por ejemplo, alguna discapacidad, un sistema inmunológico debilitado, padece alguna condición crónica, embarazo (en el caso de las mujeres).
Prepare una tarjeta con su información personal de salud. Ésta debe contener información esencial sobre su grupo sanguíneo, la persona de contacto en caso de emergencia, alergias conocidas, si está tomando algún tratamiento, etc.
Prescripción médica. Si sigue una terapia medicamentosa, prepare los fármacos en la cantidad necesaria para el tiempo que estará fuera y lleve consigo su receta médica. Así no interrumpirá su tratamiento durante el viaje.
Asegure su salud. Muchos países requieren que el visitante adquiera una póliza de seguros que cubra algún percance durante su estancia. Asegúrese de llevar el número de póliza y los teléfonos de urgencias en el país de su destino.








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