Cuando nos encontramos a bordo de un avión, la tripulación le pide a los pasajeros abrir las persianas de las ventanas al despegar y aterrizar, la razón no es solo para disfrutar de la vista desde los diez mil pies de altura sino para que las azafatas puedan detectar cualquier inconveniente que pueda suceder en el exterior.
Cuando ocurre una emergencia, la aeronave debe desocuparse en 90 segundos o menos, tiempo en que la tripulación está a cargo de esta difícil tarea y cada una de las personas en la aeronave deben estar alertas de lo que está ocurriendo afuera de la aeronave. La razón es muy sencilla y bastante lógica, por esto mismo los pasajeros deben seguir las indicaciones de la tripulación por muy sencillas que parezcan ya que acontecimiento imprevisto cada segundo cuenta.




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