El Museo del Desierto, ubicado en la capital de Coahuila, muestra las diferentes eras geológicas y los fósiles que se han encontrado en la región
El recinto –dividido en cuatro pabellones, donde los guías, por lo general, son niños de aproximadamente 12 años–, muestra, a través de exhibiciones interactivas, videos y colecciones, las características de los desiertos del norte de nuestro país.
La primera área llamada “El Desierto Viviente” explica, por medio de un audiovisual, los tipos de desiertos en México. Aquí los visitantes inician una travesía por las diversas eras geológicas.
Resulta sorprendente observar el esqueleto de un tiranosaurio rex, un hadrosaurio y un Quetzalcoatlus, cuyos restos fueron encontrados en el área desértica de Coahuila.
En el pabellón dos, “El Hombre y el Desierto”, los visitantes retrocederán 12 mil años atrás para entender cuáles fueron los rituales y las costumbres de los grupos nómadas que habitaron el desierto. La región es muy rica en pinturas rupestres.
Con el tema “Mamíferos del Desierto”, el pabellón tres explica cómo este ecosistema está habitado en 40 por ciento por las especies de mamíferos que hay en el planeta. En esta área también se presentan animales que habitan en las madrigueras como un armadillo, una rata canguro y una serpiente de cascabel, hay también un hormiguero en activo y una cueva de murciélagos para comprender la importancia de estos animales en un ecosistema como el desierto.
Por último el pabellón cuatro, “Ecosistemas del Desierto Chihuahuense”, es sorprendente. En una gigantesca bóveda, hay un jardín botánico donde se encuentran caprichosas formas adoptadas por los cactus del país. Se puede admirar también una colonia de perritos de la pradera, especie en peligro de extinción, así como un serpentario con víboras del desierto chihuahuense.




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