Borgoña es una región de aventuras - Jet News

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Borgoña es una región de aventuras

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Tierra de arte y de historia reconocida por su patrimonio y sus viñedos excepcionales

Se dice que en Borgoña salen del lienzo los escenarios de los mejores paisajistas: castillos entre las montañas, abadías y monasterios medievales, vestigios de un pasado celta, galo, romano y germánico. Su capital Dijon, además de ser una de las ciudades más importantes de la Edad Media, también cuenta con la mayor cantidad de obras de arte del país después de París.

De la mano del gran chef Patrick Berton, cuyo maestro fue el propio Bernard Loiseau, se puede vivir una experiencia gastronómica de primera categoría en el hotel Le Relais Bernard Loiseau, donde la comida es su mayor atractivo y ha sido reconocida con tres estrellas Michelin. No hay que pasar por alto la arquitectura de este lugar y los jardines, así como el spa. Éste es el lugar ideal para relajar el cuerpo, mientras se deleita el paladar.

Otro atractivo de la región es la mostaza de Dijon, condimento ideal para un sinnúmero de preparaciones. Aunque los romanos usaban la mostaza como tónico digestivo y para combatir el dolor de cabeza, en la Edad Media se convirtió en la especialidad de Dijon, cuando se comenzó a triturar el grano con agua, vinagre y sal. Se puede encontrar en diversos aromas que van de lo salado a lo dulce, pasando del coñac y queso azul a la grosella.

La Charité-sur-Loire

Es el lugar obligado para visitar de los peregrinos que recorren el camino a Santiago de Compostela. El pueblo medieval de Seyr cambió de nombre y se convirtió en ciudad gracias a los monjes de la orden de Cluny que decidieron construir ahí un priorato. Hoy une sus casi mil años de historia, que la convirtieron en patrimonio de la UNESCO, con iniciativas modernas que atraen nuevos visitantes. Entre éstas ser la Ciudad del Libro desde el año 2000.

Turismo fluvial

Begoña cuenta con la red fluvial más grande de Francia. Tiene mil kilómetros de vías navegables que se pueden descubrir de varias maneras, la más lujosa es a través del barco-hotel, que hace escala en Tournus, Chalon-sur-Saone o Macon. Existen viajes cortos, de unas horas, para conocer algunos canales y lagos.


Para los más aventureros se pueden alquilar barcos habitables y fáciles de manejar que no necesitan licencias especiales.


Borgoña en bicicleta

Pedalear mientras se viaja al lado de los canales, vías de tren en desuso o pequeñas carreteras que conectan pueblos es la forma más placentera para conocer la región. Se puede parar en cualquier punto para comer, conocer o simplemente observar el paisaje. Algunas pequeñas iglesias rodeadas de altos prados, talleres de artesanos, calles empedradas de una ciudad medieval o una tradicional bodega de vino de la región son algunas de las sorpresas que se pueden encontrar en los 800 kilómetros de camino listo para recorrer en bicicleta.

Hay tours diseñados para que cualquier turista pueda hacerlo, pues más que un reto deportivo es toda una experiencia turística especial. Sin duda, es una opción única para conocer el corazón de la auténtica Borgoña.

El Kir es el aperitivo por excelencia. Una copa antes de la comida abre el apetito, consiente el paladar y refresca la garganta. La bebida consiste en mezclar en una copa un tercio de crema de casís (o grosella negra) y dos tercios de vino blanco de Borgoña frío. También se ha vuelto muy popular el Kir Royal, con champaña.

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